La era de la (sobre) productividad

La era de la (sobre) productividad

En los últimos tiempos, la productividad se ha convertido en una medida clave del éxito, donde tener la agenda llena es visto como símbolo de autoeficacia y constancia. Sin embargo, la búsqueda constante por hacer más, y la sensación de no estar haciendo lo suficiente, a pesar de esforzarnos, nos enfrenta a una trampa insidiosa: la sobre productividad. Este enfoque puede tener efectos psicológicos significativos y adversos. En este blog, exploramos estos efectos y proporcionamos claves para ser productivo sin llegar a los extremos perjudiciales para nuestra salud.

¿Qué es la Sobre Productividad?

 

La sobre productividad es un estado en el que la búsqueda de la eficiencia y el rendimiento se vuelve excesiva, llevándonos a trabajar más horas, asumir más responsabilidades y, paradójicamente, a ser menos efectivos.

Señales y consecuencias de la sobre productividad

La sobre productividad y el estrés constante pueden tener efectos profundos en varios aspectos de la vida personal y profesional. A continuación, se describen algunas de las señales y consecuencias que ayudan a identificarla

  • Agotamiento constante y dificultad para desconectar. Sentirse cansado todo el tiempo, pero a pesar de ello hay una incapacidad para relajarte y disfrutar del tiempo libre sin pensar en el trabajo.
  • Estrés y ansiedad. Sentir una presión constante y ansiedad por no cumplir con tus propias expectativas de rendimiento. Puede manifestarse en preocupaciones excesivas sobre el rendimiento y éxito, generando ansiedad por no alcanzar los estándares a nivel personal y profesional autoimpuestos.
  • Burnout (Síndrome de agotamiento profesional). Trabajar en exceso sin descanso puede llevar a un estado de agotamiento emocional, físico y mental causado por el estrés excesivo y prolongado.
  • Disminución de la calidad. A pesar de trabajar más horas, la calidad de tu trabajo empieza a deteriorarse.
  • Sacrificio de la vida personal. Tu vida social y familiar se resiente al dedicar la mayor parte del tiempo al trabajo y/o tarea particular, dejando de lado otras áreas de tu vida. A menudo, conlleva a descuidar las relaciones personales, pudiendo aparecer sentimientos de aislamiento y soledad.

 

  • Creatividad reducida y disminución de la productividad. La falta de tiempo para la reflexión y creatividad puede reducir la capacidad de innovar y encontrar soluciones efectivas. Aunque pueda parecer paradójico, el hecho de mantenerse ocupado constantemente no aumenta la productividad.

 

  • Impacto en la autoestima (“No estar haciendo lo suficiente”). La autoexigencia asociada con la sobre productividad puede afectar la autoestima y la confianza en uno mismo, Cuando sentimos que nunca cumplimos con nuestras propias expectativas, es fácil empezar a cuestionar nuestras capacidades y valor personal. Por ejemplo, puede que te sientas obligado a llenar cada minuto libre con actividades, como hacer ejercicio intensamente, aprender algo nuevo o incluso socializar constantemente. Esta necesidad de estar siempre ocupado viene de la autoexigencia, queriendo hacerlo todo perfecto y ser el mejor en cada cosa (“no puedo fallar”, “¿qué van a pensar de mí”, “debería”). 

 

¿Cómo ser productivo sin llegar al extremo?

 

Afortunadamente, hay maneras de escapar de la trampa de la sobre productividad y encontrar un equilibrio más saludable:

  • Establecer límites y prioridades claros: define horarios de trabajo y descanso, y respétalos. Prioriza tareas según su importancia y urgencia. 
  • Priorizar la calidad sobre la cantidad: enfócate en hacer menos, pero con más atención y calidad.
  • Practicar el autocuidado: dedica tiempo a actividades que te relajen y recarguen, como el ejercicio, la meditación o hobbies, dieta equilibrada y el sueño adecuado. 
  • Desconectar y gestionar el tiempo eficientemente: toma descansos regulares (incluso unos pocos minutos pueden hacer una gran diferencia) y utiliza técnicas como la Técnica Pomodoro para mantener la concentración y evitar el agotamiento. 
  • Reflexionar y delegar: reserva tiempo para reflexionar sobre tus objetivos y delega tareas cuando sea posible para evitar la sobrecarga.
  • Aprender a decir no: no temas rechazar tareas adicionales.
  • Practicar mindfulness: para reducir el estrés y mejorar la concentración.
  • Buscar apoyo: habla con familiares, amigos o un terapeuta si te sientes abrumado; compartir preocupaciones puede aliviar el estrés.

En resumen, la productividad es esencial, y puede traer beneficios, como un mayor sentido de logro y eficiencia, pero no debe lograrse a costa de tu salud mental y bienestar. En cambio, dicha demanda de manera continuada puede tener efectos negativos en nuestra salud mental y bienestar. Reconocer los efectos psicológicos de la sobre productividad y adoptar estrategias saludables puede ayudarte a mantener un equilibrio efectivo entre el trabajo y la vida personal.

Para combatir estos efectos, es esencial aprender a establecer límites saludables y practicar la autocompasión. Reconocer nuestros logros, permitirse descansar y aceptar que no siempre necesitamos ser productivos puede ayudarnos a mantener un equilibrio saludable entre nuestras responsabilidades y nuestro bienestar personal.

En nuestro centro de psicología, Tu Psicólogo en Alcalá de Henares, contamos con profesionales para apoyarte en este viaje hacia un estilo de vida más equilibrado y satisfactorio.

 

Ángela Casero García
Psicóloga en prácticas