Refuerzo intermitente y dependencia emocional

Refuerzo intermitente y dependencia emocional

El término «reforzamiento intermitente» fue acuñado por Skinner en la década de 1930. Y no es para nada lo que se ha extendido en redes sociales en los últimos tiempos.

Con este concepto definió que una conducta es más probable que se mantenga en el tiempo con un refuerzo (vamos a llamarlo premio) que se administre de manera intermitente, que continuo. Es decir, aludiendo al famoso experimento con ratas, había una clara diferencia entre las que habían recibido premio cada vez que presionaban la palanca y las que lo recibían de manera “aleatoria” (intermitente). En cuanto se les dejaba de administrar la comida al presionar la palanca, las de refuerzo continuo se rendían mucho antes que las de refuerzo intermitente, las cuales mantenían la conducta de presionar la palanca durante largos periodos de tiempo, aunque no recibieran premio.

Aunque esto nos parezca algo que puede ocurrir en animales simples y sin recursos, y no puede hacer efecto en una especie tan “superior e inteligente” como la humana, nos equivocamos. Encontramos numerosos ejemplos en los que los humanos estamos totalmente atados a ese refuerzo intermitente. Sin ir más lejos, algo tan simple como estudiar se mantiene por refuerzos intermitentes, ya que no siempre se aprueba (el premio), pero la conducta de estudiar se mantiene en la mayoría de las ocasiones. Profundizando un poco más, los juegos de azar utilizan muy bien este mecanismo de enganche que es el refuerzo intermitente, no sabiendo el jugador cuándo será ese gran momento en el que reciba su deseado premio; en caso de que ocurra una sola vez, esa persona es muy probable que juegue muchas más partidas de lo que planeaba.

Atendiendo a toda esta información, y lo viralizado que está en redes sociales el concepto de refuerzo intermitente en el contexto de las relaciones, nos hacemos la pregunta presentada en el título. ¿Es entonces el refuerzo intermitente el generador de relaciones “tóxicas” o problemáticas como la dependencia emocional? Bueno, pues como todo en psicología, se podría responder con depende.

 Pero si que es cierto que en este tipo de relaciones suelen predominar los patrones de “amor un día, odio al siguiente”, u “hoy te amo y mañana no existes” y muchas otras dinámicas en las que, el no saber cuándo vamos a recibir ese amor, nos hace aferrarnos a la otra persona, hacer esfuerzos constantes o estar presionando repetidamente esa palanca que pueda hacer que recibamos esa dosis de cariño, amor o aprecio que ansiamos. Entonces, cuando este refuerzo tan potente como es la atención, el contacto físico o la sensación de ser querido llega, confirmamos que todos nuestros esfuerzos han valido la pena y nos mantendremos en una situación en la que recibimos lo que queremos en pocas ocasiones, pero esas dosis son tan potentes y reforzantes que nos mantienen en esa situación. No vaya a ser que nos vayamos justo antes de recibir ese refuerzo.

Por lo que sí, es posible que el refuerzo intermitente sea uno de los factores que afectan en las relaciones disfuncionales, pero no el único; siempre hay que tener en cuenta a las personas implicadas, el contexto de estas y el de la relación. Con toda esta información no se pretende etiquetar muchas relaciones de tóxicas o problemáticas; el refuerzo intermitente es probable que ocurra en todo tipo de relaciones, incluso sanas. No todo refuerzo intermitente es dañino o hay que condenarlo; muchas veces es simplemente natural.

Si tienes dudas sobre si este fenómeno está generando problemas en alguna de tus relaciones o en otra área de tu vida, por favor ponte en contacto con Tu Psicólogo en Alcalá de Henares y trataremos de ayudarte a que resuelvas estas dudas y las dificultades que pudieras tener.

Silvia Iglesias Otero

Psicóloga Sanitaria y Experta en Terapia Infanto-juvenil