Procrastinación, menudo palabro

Procrastinación, menudo palabro

Lo dice el refrán: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, un hábito que puede conducir al éxito o cuanto menos ofrecer tranquilidad y estabilidad en nuestras vidas. Pero, ¿qué pasa cuándo no es posible mantener tareas al día y esto se convierte en problema? Hace tiempo que la psicología emplea el constructo “procrastinar” a dicha dificultad. Este palabro, etimológicamente, tiene registros hacia mediados del 1500, en el Francés Medio procrastiner, sobre la base del latín en procrastināre, formulado por el prefijo pro-, que remite a ‘adelante’, y el término crāstinus, por ‘día siguiente’ o ‘mañana’, este último conjuga crās, por mañana, y el sufijo -tinus, en propiedad de adjetivación a nivel temporal. De tal manera, La procrastinación sería el comportamiento de optar por postergar la realización de una tarea o responsabilidad para más adelante, generalizado por mañana, cuando se la puede concretar en el presente. También lo podríamos definir la procrastinación, postergación o posposición como la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo a afrontarlas o pereza a realizarlas, con lo que daríamos más importancia al hecho de substituir la tarea objetivo, por otras tareas o actividades más atrayentes.

Se ha escrito mucho sobre la “procrastinación”, sobre todo entre finales del siglo pasado e inicios del presente y esto se refleja en la cantidad de personas que ya usan habitualmente este vocablo cotidianamente, de hecho, es una palabra que está recogida en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Así, las personas que acuden a consulta utilizan esta palabra con total familiaridad, ¿pero a qué nos referimos exactamente con “procrastinar”? Pues, como todo en psicología, depende. Depende del Análisis Funcional de la Conducta (la técnica científica fundamental que utilizamos para realizar nuestras intervenciones en Tu psicólogo en Alcalá de Henares) del caso en concreto, de cómo se inició este fenómeno que el paciente refiere como procrastinación, y de qué manera se está manteniendo la problemática en el tiempo (razón última por la que acude a consulta, obviamente).

Ya que estamos tratando de desmontar “psico obviedades” (léase la explicación, no cumples tus objetivos porque tienes procrastinación) aprovecharemos para hacer una pequeña revisión de varias posibilidades por las que una persona acude a nuestra consulta con esta problemática de procrastinar. Pero antes vamos a explicar un concepto muy importante al hablar sobre procrastinación: el Coste de Respuesta. Con coste de respuesta nos referimos a una consecuencia (mejor dicho, consecuente inmediato) desagradable que se produce después de realizar una acción. Esta sería la razón fundamental por la que la persona evita iniciar una actividad o tarea, haber aprendido que el coste de respuesta para una tarea o actividad se tan alto que se elija una conducta alternativa (hacer algo o no hacer nada). Explicado esto, procrastinar:

1) puede ser un problema general que tenga su raíz en estado de ánimo depresivo, por el cuál muchas de las tareas y/o actividades tienen un alto coste de respuesta o incluso podríamos estar incluso en una situación de “indefensión aprendida” (sobre el tema podéis leer este estupendo escrito de Remedios González). En estos casos la Terapia de Activación Conductual suele ser muy apropiada.

2) puede tener que ver con un condicionamiento aversivo a una tarea o tareas relacionadas (p.ej. tareas que tengan que ver con un puesto de trabajo) que haga que la persona evite realizar dicha/s tarea/s por el coste de respuesta que tiene su raíz en experiencias anteriores en las que ha sufrido consecuencias muy desagradables realizándolas (donde se situaría la hipótesis de inicio de dicha procrastinación). Aquí, deberemos conseguir la extinción y/o el contra condicionamiento de los conjuntos estimulares que mantienen la procrastinación.

3) puede existir una competencia de otras actividades de menor coste de respuesta, que pueda proporcionar un refuerzo negativo (eliminar el malestar que produce el mero hecho de planear la acción) o positivo (que cause algún placer inmediato). Este caso es el caso al que más se refieren los pacientes cuando hablan de sus procrastinaciones. Este problema puede ser generalizado, para cualquier tarea que suponga un alto coste de respuesta (ose que suponga cierto esfuerzo) o contextual (p.ej. los deberes de la escuela). Para esta posibilidad suele ir muy bien estrategias y técnicas que tienen que ver con la organización de las tareas, el control de estímulos y/o la aplicación del principio de Premark.

4) también puede haber una carencia de reglas verbales, guiones que faciliten la realizar las tareas de alto coste de respuesta concretas (o generalizadas), y en este caso estaríamos ante posiblemente una dificultad que se da mayormente en la infancia/adolescencia (aunque se pueda alargar hasta la etapa adulta, como así se puede observar en algunas consultas). La ausencia de ciertos aprendizajes está en la base de este problema. El moldeamiento mediante programas de refuerzo suele ser la mejor manera de enfrentar esta casuística.

De cualquier manera, como se puede comprobar la intervención será diferente para cada de las posibles causas. Precisamente por esto, trabajar desde las generalidades o psico obviedades puede ser un gran inconveniente en las intervenciones psicológicas, ya que se puede ir dando palos de ciego y no acertar en el tratamiento adecuado o en el mejor de las situaciones alargar tiempo que debe acudir a consulta el/la paciente hasta que se acierta en la intervención que era necesaria.

En Tu psicólogo en Alcalá de Henares tratamos a nuestros pacientes con técnicas que conllevan suficiente evidencia científica, por lo que podrás encontrar el tratamiento adecuado y mejor adaptado a tu caso, con todas las consecuencias positivas que esto puede supone.

 

Francisco Morato Bermejo
Especialista en Psicopatología, Intervención Clínica y Salud