BUSCANDO LA PERFECCIÓN

BUSCANDO LA PERFECCIÓN

Esperar a que sea el momento perfecto para hacer esa llamada, buscar el regalo perfecto para estas Navidades, buscar ser “la mejor versión de ti mismo”, intentar ser lo más productivo posible y no perder el tiempo, sentirse culpable al cometer un error… ¿te suena? 

Hoy vamos a hablar de perfeccionismo. Pero, empecemos por el principio: ¿qué es ser perfeccionista?  Algunos diccionarios definen el perfeccionismo como “la disposición a tratar todo aquello que no es perfecto como inaceptable”.  Es decir, que ser perfeccionista sería algo así como “no tolerar que las cosas sean diferentes a como nosotros creemos que deberían ser”.

Sin embargo, la experiencia clínica nos dice que no hay un solo tipo de perfeccionismo, vamos a ver algunos tipos de personas perfeccionistas:

  • Hay personas que son perfeccionistas por presión externa. Si lo pensamos, desde que nacemos se nos empuja a ser mejores (a mejorar nuestra forma de andar, a mejorar nuestra forma de hablar, a estudiar para conseguir una vida mejor, etc.). Pero, a lo largo de nuestra vida, la sociedad nos sigue mandando mensajes sobre lo que sería deseable: un cuerpo perfecto, una vida perfecta, relaciones perfectas, el trabajo perfecto… En este grupo de perfeccionistas nos encontramos personas que creen o tienen la sensación de que para ser válidos o aceptados tienen que cumplir los estándares sociales, lo que conlleva agotamiento (por ejemplo, personas que se machacan en el gimnasio sin tener en cuenta que su genética es un factor determinante en su forma corporal), frustración y bajo estado de ánimo (cuando no llegamos a cumplir la norma impuesta o que creemos impuesta).

 

  • Hay otras personas que ejercen presión de manera autoimpuesta hacia sí mismos. Aquí entran personas con normas rígidas como: “tengo que caerle bien a todo el mundo”, “no puedo permitirme cometer errores”, “tengo que estar siempre feliz”, “tengo que poder con todo” … Son personas que se imponen metas rígidas que en realidad no van a poder cumplir. ¿Por qué? Porque le garantizo que a lo largo de su vida le caerá mal a alguien, cometerá algún error (por muy pequeño que sea), tendrá algún día de bajón en el que no le apetezca hacer nada, y no podrá resolver todos los problemas del mundo. Sin embargo, estas personas creen que sí podrán lograrlo, se autoexigen y autoexigen, ponen todo su esfuerzo en conseguirlo…y nuevamente terminan sufriendo (frustración, agotamiento, baja autoestima, bajo estado de ánimo…).

 

  • Y, por último, vamos con las personas que son perfeccionistas con los demás. Es decir, personas que marcan reglas y estándares propios, y exigen que los demás se adapten a dichas creencias. Estas personas suelen estar cargados de “deberías” (deberías ser más puntual, deberías llamar más a tu madre, deberías trabajar como yo, deberías cuidar a los niños como yo lo hago, etc.). ¿A dónde lleva este tipo de perfeccionismo? Muy frecuentemente a no delegar para evitar el sufrimiento o el malestar que me supondría que las cosas no se hicieran como yo creo que se tendrían que hacer. Y entonces se va formando una especie de “bola de nieve”. Como no delego: cargo con todas las responsabilidades y tareas; lo que me supone mucho estrés; lo que me hace estar enfadado con los demás por no hacer las cosas “bien”; lo que puede llevarme a tener problemas en mis relaciones con los demás; etc.

 

En “Tu Psicólogo en Alcalá de Henares” podemos ayudarte a trabajar este perfeccionismo. El objetivo no será hacer de ti una versión más perfecta, (¡ojo!, Que esto sería mantener el problema), sino potenciar tus herramientas para hacer frente a este tipo de situaciones, y flexibilizar tus pensamientos perfeccionistas para que te hagan menos daño.

Andrea García Beato
Psicóloga General Sanitaria