Conducir nuestros pensamientos

Conducir nuestros pensamientos

Intentar controlar nuestros pensamientos negativos y los efectos que éstos tienen en nuestra vida es una de las causas que más malestar puede generar. En psicología, muchas veces utilizamos metáforas para explicar cómo funcionan distintos conceptos psicológicos, y de qué forma podemos aliviar nuestro malestar.

Según la metáfora del autobús de los pensamientos, tenemos que imaginar que nuestra mente es un autobús, en el que nosotras somos las conductoras. Dicho autobús tiene una puerta de entrada, pero no de salida. Los pasajeros del autobús son nuestros pensamientos, recuerdos, sentimientos y sensaciones. Algunos de esos pasajeros son amables y agradables, te dan las gracias, te dicen lo bien que conduces, te animan a seguir haciéndolo. Pero otros, tienen un aspecto muy amenazante, y pueden hablarnos de muy malas formas. Son muy exigentes, quieren ir por la ruta que ellos quieren, y si seguimos otro camino, comienzan a gritar y a amenazarnos. Nos dicen que no podemos coger esa nueva carretera, que sigamos por el camino de siempre y que no nos arriesguemos. Y al final, acabamos cediendo y actuando en función de lo que ellos nos dictan. Seguimos sus instrucciones, y como siempre lo hacemos, acabamos pensando que siempre tienen razón en todo lo que nos dicen. Pensamos que menos mal que no hemos cogido esa otra carretera, seguramente habríamos fracasado, tal y como ellos dicen.

En algunos momentos de nuestra vida, nos plantamos y nos revelamos contra esos pasajeros, hartos de que siempre nos digan a dónde tenemos que ir y de que controlen todos nuestros movimientos.
Pero estos pasajeros no están dispuestos a bajar, ni si quiera podrían hacerlo, ya que el autobús no tiene puerta de salida, y comienzan a gritarnos y a amenazarnos con más fuerza. Así que al final cedemos, y para calmar a los pasajeros, que están muy enfadados porque nos hemos enfrentado a ellos, les hacemos caso una vez más. Muchas veces incluso paralizamos nuestro autobús, nos bloqueamos intentando convencer o controlar a los pasajeros desagradables, y no conducimos hacia ningún lugar. Nos quedamos paralizadas.

El poder que tienen esos pasajeros sobre nosotras se basa en que, si no hacemos lo que nos dicen que hagamos, vendrán a la parte delantera del autobús, obligándonos a prestarles atención, causándonos malestar. Pero eso es lo único que realmente pueden hacer. Por muy amenazadores que parezcan, esos pasajeros no pueden hacernos daño a nosotras, que somos las conductoras del autobús. Nos pueden incomodar, pueden ser molestos, un incordio incluso, pero no pueden causarnos mayor daño.

Además, ¿qué pasa con los pasajeros agradables, aquellos que son amables con nosotras? Llevamos tanto tiempo haciendo caso a los pasajeros problemáticos que muchas veces nos hemos olvidado de ellos, pero siguen ahí, callados, al margen de toda discusión. Muchos de ellos seguro que opinan que lograrlo es una posibilidad, que somos capaces de hacer muchas más cosas, o al menos de intentarlo, pero están en un segundo plano, no están siendo atendidos.

No podemos olvidar que nosotras somos las conductoras del autobús, que podemos y debemos escuchar las opiniones de todos los pasajeros, tanto los que son más agradables como los más desagradables, pero que no pueden obligarnos a nada, solo nosotras tenemos el control del volante, para poder dirigir el autobús en la dirección que a cada una nos parezca importante. No podemos hacer que los pensamientos se callen, pero sí podemos decidir qué importancia queremos darles.

Si lo necesitas, en Tu psicólogo de Alcalá de Henares podemos ayudarte con la gestión de esos pensamientos y emociones desagradables, no dudes en contactarnos.

Lucía Pablos Domingo
Psicóloga General Sanitaria, Experta en Psicoterapia Integradora Infantil y Máster en Sexología y Terapia de Pareja