El conflicto de la disonancia cognitiva

El conflicto de la disonancia cognitiva

Imagina una encrucijada en tu mente, donde lo que piensas y lo que haces entran en conflicto. Ese choque entre ambos es conocido como ‘disonancia cognitiva’, concepto acuñado por el renombrado psicólogo social Leon Festinger en su influyente obra ‘Teoría de la Disonancia Cognitiva’. Dicho fenómeno se puede comparar con la sensación de intentar caminar en dos direcciones diferentes de forma simultánea. Un pie apunta hacia el norte que son tus creencias y el otro apunta hacia el sur que son tus acciones, cada paso que das parece moverte en una dirección opuesta a la otra y la tensión en tu cuerpo refleja una lucha interna.

En el famoso experimento de Leon Festinger, los participantes se encontraron en una situación que desafiaba su lógica y ponía a prueba su coherencia interna. Debían realizar una tarea monótona y aburrida y luego se les pedía que convencieran a otro participante de que dicha tarea tediosa era muy emocionante y gratificante. ¿Qué recibían a cambio? Unas pocas monedas. ¿Dónde estaba el dilema? Se enfrentaban a la disonancia cognitiva entre la acción de decir que disfrutaron de la tarea y la realidad abrumadora de que pensaban que fue muy aburrida. ¿Resultado? Leon Festinger no solo conceptualizó el término, sino que su experimento nos mostró cómo podemos engañarnos a nosotros mismos y adaptarnos para mantener la armonía interna, ya que dichos participantes cambiaron su percepción interna y la disonancia cognitiva los llevó a valorarlo no valioso. En lugar de admitir que realizaron algo poco emocionante por un pequeño incentivo, sus mentes ajustaron su percepción para alinear sus acciones y creencias.

Para entender mejor este concepto en la cotidianidad de tu día a día, piensa en todas las promesas que puedes llegar a hacerte para Año Nuevo como ir al gimnasio, dejar de fumar, comer menos dulces o no hacer tantas compras innecesarias. Sin embargo, en la vida real, te encuentras sentado en el sofá sin ganas de moverte, encendiendo un cigarrillo, devorando una palmera de chocolate o comprando artículos de dudosa necesidad por internet. Aquí, se crea una batalla interna entre lo que piensas que es mejor para ti y aquello que haces que va en contra de eso que piensas, llegando a sentirte mal contigo mismo y culpando a la tan aclamada falta de voluntad por no poder realizar las conductas que son favorables con tus creencias. Y esto último explica cómo las personas tienden a justificar sus acciones para reducir la disonancia cognitiva apelando muchas veces a la emoción ‘me lo merezco, hoy ha sido un día duro’ o a la razón ‘realmente sí que necesito esta compra, por lo que pueda pasar’. De una forma u otra, entramos en un bucle del que es complicado salir si continuamos pensando, actuando y justificándonos del mismo modo, ya que nosotros mismos nos retroalimentamos en todo este proceso circular.

La gestión efectiva de la disonancia cognitiva es esencial para vivir una vida más coherente y satisfactoria. Te preguntarás entonces, ¿Qué estrategias puedes utilizar para poder abordarla? Antes de nada, el primer paso es la autoconciencia y es esencial ya que implica reconocer cuándo estás experimentando disonancia cognitiva. Cuanto más consciente seas de tus propias tensiones internas, mejor podrás enfrentarlas. Una vez reconocido este fenómeno, te proponemos las siguientes estrategias que pueden servirte para reducir e incluso resolver dichas tensiones internas:

  • Reevaluación: considera tus creencias y valores, y pregúntate si es hora de hacer ajustes en tu sistema de creencias o en tus acciones.
  • Compromiso con el cambio: si decides que es necesario cambiar tus creencias o acciones para reducir la disonancia, establece un plan y comprométete a seguirlo.
  • Apoyo social: hablar con amigos, familiares o profesionales puede proporcionarte perspectivas distintas y apoyo emocional durante esos momentos de conflicto interno.
  • Aceptación de la incertidumbre: a veces, no se puede resolver completamente la disonancia cognitiva y aprender a convivir con cierta ambigüedad puede ser una opción sabia en ciertas situaciones. ¿Cuáles son estas situaciones? Podrían ser decisiones pasadas irreversibles como cambiar de trabajo o mudarse a otro lugar, relaciones complicadas en las que debemos lidiar con ciertas acciones de alguien que no coinciden con nuestras expectativas o creencias, apego a creencias arraigadas que son desafiadas por nuevas informaciones o experiencias, limitaciones personales o circunstanciales como enfermedades crónicas que pueden dar lugar a conflicto con nuestras aspiraciones o circunstancias económicas difíciles que hacen que nuestros objetivos choquen con la realidad de nuestros recursos limitados, entre otras muchas situaciones. Aceptar la incertidumbre puede ser un acto de madurez emocional y adaptabilidad.  

 

La disonancia cognitiva es una realidad ineludible de la vida, pero no tiene por qué ser un obstáculo insuperable. Aprender a gestionarla y usarla como una oportunidad para el crecimiento personal y la toma de decisiones más informadas es el camino hacia una vida más armoniosa y auténtica.

El hecho de que nuestra forma de pensar, sentir y actuar esté alineada es un punto de gran relevancia para poder llevar una vida sosegada y equilibrada, irradiando confianza y seguridad que conllevará una manera de adaptarnos a nuestro entorno de forma más saludable y funcional.

Si en algún momento requieres de ayuda profesional para equilibrar esos tres pilares tan importantes, no dudes en contactar con Tu psicólogo en Alcalá de Henares.

 

Ana Arriaza García
Psicóloga en prácticas