¿Cómo mejorar la comunicación con mí hij@ adolescente?

¿Cómo mejorar la comunicación con mí hij@ adolescente?

En numerosas ocasiones la comunicación que tenemos con nuestros hijos empieza a sufrir un deterioro cuando estos entran en la adolescencia, siendo frecuentes las quejas de madres y padres que encuentran dificultades a la hora de hablar con sus hijos. Expresiones como las siguientes son frecuentemente escuchadas por padres que vienen preocupados a nuestra consulta por falta de entendimiento con sus hijos e hijas adolescentes y es muy probable que os sintáis identificados con ellas si convivís con un adolescente:

¡En mi casa no nos entendemos! ¡Es como si mi hijo y yo no hablásemos el mismo idioma! ¡Cualquier conversación termina siempre en bronca! ¡Antes me contaba todo y ahora se encierra en su habitación y no quiere saber nada de nosotros!           

Es primordial que los padres reflexionemos sobre la posible existencia de ciertas barreras que pueden estar dándose que interfieren y dificultan la comunicación.

  • A veces no dialogamos sino que les damos lecciones.
  • Los escuchamos poco y los criticamos mucho.
  • Hablamos solo de asuntos problemáticos como desorden, malas notas…, fomentando solo situaciones tensas en la relación.

 

Partiendo de ello, ¿qué estrategias nos pueden ayudar a comunicarnos  con nuestros hijos adolescentes?

Es importante establecer rutinas comunicativas mínimas como son los saludos al entrar, los buenos días y buenas noches, o informar de las salidas y entradas. También es adecuado crear espacios que favorezcan la comunicación, como por ejemplo mantener el hábito de comer y/o cenar juntos (a ser posible sin televisión) como un espacio de tiempo para compartir en familia.

El clima familiar tiene que permitir al adolescente expresar sus inquietudes, opiniones y sentimientos con toda libertad sin ser ridiculizado ni infravalorado. Una forma útil de conseguir que nuestros hijos e hijas hablen espontáneamente de las cosas que les preocupan es convertir en una práctica habitual el expresar nosotros nuestros sentimientos cuando contamos lo que nos sucede en  las relaciones con los demás.

Tenemos que hacer que se sienta escuchado, realizando una escucha activa.  Lo primero que ha de tenerse en cuenta cuando nos ponemos a escuchar a un adolescente es precisamente eso: “nos ponemos a escuchar” y no hacemos otra cosa que no sea eso. Es decir, no completamos la escucha mirando el móvil, preparando la cena o viendo la televisión. Otro aspecto importante es aquello que hacemos mientras escuchamos: postura y mirada dirigidas a nuestro hijo o hija, expresión de la cara acorde con lo que nos está contando y asentimientos del tipo “ya”, “claro”, etc., son algunos de los aspectos formales de la escucha que nos pueden ayudar a enfatizar el mensaje de que estamos atentos y entendiendo lo que nos comunican.

Intentar no dar sermones y consejos de forma reiterada y no realizar la conversación en forma de interrogatorios son otros aspectos a destacar, ya que de esta forma favorecemos que se sientan “rallados”. Una forma de conseguirlo es hacer preguntas impersonales como “¿qué pasó?”, en vez de preguntar “¿qué hiciste?”, ya que de esta forma evitamos también el que se sientan juzgados.

Ante la existencia de conflictos no es adecuado reaccionar de forma impulsiva a estos, sino que tenemos que intentar reaccionar a estos de una forma tranquila y sin discusiones. Si no fuese posible nos puede resultar de utilidad el realizar un tiempo fuera y retomar el tema más tarde cuando estemos menos alterados.

¿Qué podemos cambiar en nuestra forma de hablar con nuestros hijos  adolescentes?

  • Definir claramente lo que esperamos que hagan o el motivo de conversación. Por ejemplo la frase “pórtate bien mientras estamos fuera” deberíamos especificar claramente lo que esperamos que haga: no llegues más tarde de la hora establecida, recoge las cosas que pongas en medio, no pongas la música ni la TV con el volumen alto, etc.
  • No mezclar temas en la conversación, sobre todo si son en forma de reproche.
  • Centrarse en el momento y en el presente y no sacar temas conflictivos anteriores.
  • Asegurarnos de que se nos está entendiendo.
  • Animarlos a que nos den su punto de vista u opinión.
  • Utilizar siempre una crítica constructiva y no un reproche.

 

¿Qué debemos evitar?

  • Generalizar con frases como “tú siempre…”, tú nunca…”, “no estudias”.
  • Criticar a la persona en vez de la conducta. “Eres un vago”, en vez de “no has hecho los deberes o no estudias”.
  • Gritar, levantar la voz.
  • Frases como “vas a acabar conmigo”, “no tienes ni idea”, “tú que sabrás” “tú éstas tonto” que descalifican, acusan, insultan.
  • Evitar la ironía. “¡Seguro que eres el mejor!”
  • Mostrar impaciencia, interrumpir.

 

Esperamos que estas herramientas y pautas te sean útiles para intentar ayudaros a mejorar la comunicación con vuestros hijos e hijas adolescentes. En el caso de que tengas dudas y necesites orientación no dudes en contactar con nosotros, en Tu Psicólogo en Alcalá de Henares estaremos encantados de atenderte.

Remedios González Barbado
Experta en análisis y terapia de la conducta