Los 4 jinetes del apocalipsis

Los 4 jinetes del apocalipsis

Los aspectos afectivos son determinantes en la calidad de una relación de pareja, siendo determinantes para tener una buena relación, teniendo especial relevancia el saber trasmitir los afectos y el tener una adecuada expresión emocional. De esta forma se facilita una mayor proximidad personal, una relación más cálida y confiada y una actitud de aceptación de la pareja, mientras que, en la otra cara, se encuentra la ausencia de vínculos afectivos en la relación de pareja o una inadecuada expresión emocional que contribuye al desarrollo de sensaciones de malestar, falta de aceptación y en general más problemas en la relación.  Es por ello, que resulta necesario en el abordaje del tratamiento de una pareja los terapeutas debemos atender tanto al aumento y mantenimiento de las manifestaciones de afecto positivo como a la disminución de los afectos negativos.

Por un lado, los primeros hacen referencia a aspectos como el apoyo emocional y empatía, compartir sentimientos y aprecio, verbalizar reconociendo las habilidades y cualidades de la pareja, compartir sentimientos, rememorar momentos agradables compartidos, aconsejar y dejarse aconsejar, apoyar objetivos e intereses de la pareja, respetar el derecho del otro a cometer errores, aceptar los sentimientos de reparación por parte de la pareja, la validación del mensaje y los sentimientos que comunica la pareja.

 Por otra parte, los afectos negativos que aparecen en la pareja, con frecuencia, se encuentran asociadas al incumplimiento de expectativas de uno o ambos miembros de la pareja y dentro de ellas se deben destacar cuatro debido a que son especialmente relevantes a causa de su valor pronóstico en la separación de parejas, siendo estas denominadas por diferentes autores “los cuatro jinetes del apocalipsis”:

  • Críticas reiteradas: La crítica es una conducta en la que descalifica o desvaloriza atribucionalmente al otro y se manifiesta a través de descalificaciones atribucionales directas (“Eres una egoísta), el uso del “nunca” y siempre” (Siempre estás pensando en ti mismo) las preguntas por qué (¿Por qué hoy has llegado tan tarde y no has cogido el teléfono? y la descalificación global de la personalidad de la pareja, rechazando de esta manera todos sus rasgos.
  • Actitud defensiva: Se trata de una conducta dirigida a negar el conflicto o la propia responsabilidad habitualmente en respuesta a quejas, consideraciones o sugerencias de la pareja y suele implicar el entender la comunicación del otro como un ataque, siendo frecuente una segunda parte en la que se ataque al otro (“No sabes lo que estás diciendo). A diferencia de la anterior, es mucho más frecuenta en los hombres.
  • Desprecio: Es una actitud verbal o no verbal que expresa la poca valoración que se siente por el otro, abarcando desde el abierto desprecio directo y verbal (“No sirves para nada”) hasta las muecas, el remedo y las correcciones gramaticales en el discurso del otro.
  • Indiferencia: Son manifestaciones de falta de sensibilidad o atención a la pareja sin considerar sus opiniones o intereses e incluso desprovistas de tono emocional y es habitual que provoque un efecto negativo de rebote en el interlocutor.

Para terminar, haré referencia a que la evitación sistemática de los conflictos, el dejarse llevar por la emoción en los conflictos, la impulsividad a la hora de resolver un problema o el realizar críticas de forma continuada sin saber hacerlas de forma adecuada conducen al deterioro o ruptura de la pareja.

Algunas de las estrategias que se pueden usar para aumentar la frecuencia y la calidad del afecto positivo son las siguientes:

  • “Pille a su pareja haciendo algo agradable”: Consiste en que cada uno de los miembros de la pareja debe anotar todos los comportamientos del otro que sean valorados como positivos. Además, en cuanto se den cuenta de esa conducta se debe reforzar dando información al otro, ya sea mediante sonrisas, caricias, o verbalizaciones positivas (“Muchas gracias por haberme hecho el desayuno hoy, es un detalle”). De esta forma, se contribuye a cambiar la percepción negativa que se tenía del otro al observar las conductas positivas y se comprueba cómo el reforzarlas fomenta que se vuelvan a repetir con una mayor probabilidad en el futuro. Una última parte del ejercicio es que al final del día, la pareja busque un momento y lugar adecuado y relajado para comentar aquellos aspectos que me han resultado agradables por parte de la pareja.
  • “La caja de los deseos”: En este ejercicio cada una de las partes buscará una caja en la que depositará “deseos” de planes, actividades o cosas que querría compartir con su pareja. Los deseos pueden ser de todo tipo (cosas simples o cosas que requieran más tiempo y planificación). Es adecuado que anteriormente se pongan los “deseos” en común, para asegurarse que ninguno choca con los deseos, gustos o posibilidades de la pareja. Cada semana de forma alterna se sacará un papel de la caja de uno de los miembros de la pareja, para realizar en común.
  • Establecer rutinas mínimas de comunicación: Dedica unos momentos al día para hablar con tu pareja sobre cómo ha ido el día, trabajo, inquietudes… dejando a un lado el teléfono. Proponemos aprovechar la hora de la cena o comida para ello.

 

No olvidar que este artículo es informativo y simplemente ayuda a poder entender algunos de los problemas que pueden surgir en una relación de pareja. En “Tu Psicólogo en Alcalá de Henares” tenemos profesionales especializados en terapia de pareja que pueden ayudarte en el caso de que necesitéis mejorar en vuestra relación de pareja realizando una evaluación exhaustiva y estableciendo los objetivos concretos específicos adecuados a cada pare

 

Remedios González Barbado
Máster en Sexología y Terapia de Pareja